Estilo de vida

¡Atrévete a ser tú misma!


Desde niña crecí rodeada del sonido de motores. Para mí, no era un deporte de género sino un estilo de vida. Aprendí a manejar casi igual que a caminar y cada navidad o en mis cumpleaños pedía carritos como también Barbies.

A pesar de mi pasión por la adrenalina y los motores, correr autos nunca estuvo en mi plan de vida. Siempre me apasionó manejar, pero me sentía un poco intimidada por la fama de mi padre como corredor. Sentía mucha presión y no me atrevía a decirle que me gustaría hacerlo.

En el 2008 me llevó al kartodromo de Santa Rosa a manejar un kart por primera vez, y me gustó. Unos años después volvimos a ir. Esa vez fue diferente. Perdí el miedo y me atreví a decirle que quería seguir manejando, y fue así que en el 2014 empecé a buscar amigos que tuviesen un kart para que me lo presten y poder dar un par de vueltas.





Luego de eso, en el 2015, recibí la llamada de un amigo invitándome a correr con él una carrera de dos horas. No dudé un segundo y acepté. Guardé esta decisión hasta un día antes que entré en pánico y decidí contárselo a mi papá. Sólo había manejado un kart unas 6 veces. Recuerdo claramente lo que me dijo mi padre: “Hija, ¿cuántas oportunidades más vas a tener de estar en una carrera invitada? ¡Aprovecha! Yo te voy a apoyar. Así se empieza.”

Esa vez participé, pero fui parte de un choque y no pude terminar la carrera. Igual, la decisión estaba tomada, quería seguir corriendo karts. Traté de convencer a mi papá para que me apoye con la decisión, pero es un deporte caro. Me ofreció ayuda para conseguir auspicios en vez de pagármelo y rechacé la oferta, fui engreída. Para mí, nadie me iba a auspiciar.

A las pocas semanas, mi papá tuvo un accidente de auto y falleció, fue un golpe durísimo y que llegó de manera inesperada. Para ese momento yo seguía resentida por la respuesta que me dio. La vida me quitó algo enorme, sin embargo me trajo muchas nuevas lecciones.



A raíz de su muerte, un grupo de amigos se puso de acuerdo y me consiguieron un kart, un motor y el apoyo que necesitaba para poder participar en carreras y así levantarme el ánimo. Es ahí cuando decidí que debía hacerle caso a mi papá y empezar a buscar auspicios. Era momento de atreverme a más y hacerlo por mi cuenta.

Así, en el 2015, logré participar en dos carreras y en el 2016 en un campeonato completo en la categoría Senior B. Me atreví a ser más competitiva, y a demostrar que en este deporte no existen los géneros, y ese año salí campeona nacional y subcampeona en el campeonato regional. Luego, en el 2017 fui premiada en México y en el 2018 fui nombrada representante de la FIA Comission de Women in Motorsport. Finalmente aprendí que si en verdad deseaba algo lo podía conseguir, que el atreverme a salir de mi zona de comfort me llevaría donde yo quería estar, y que todo dependía del esfuerzo y la actitud que le pusiera a las cosas.

Actitud para sentirme fuerte, actitud para sentirme linda, actitud para seguir mi pasión, actitud para Ser