Estilo de vida

Cuando tu mamá es tu jefa


¿Cómo es trabajar con una madre? Janine Belmont, CEO de Yanbal, trabaja con sus dos hijas, una con ella en Lima y la otra en Miami. Nos cuentan cómo se sienten.



Muchas personas creen que trabajar con la familia es complicado. Incluso buscando en Google, la primera frase que aparece cuando buscas “trabajar con la familia” se autocompleta con “es lo peor”.



Este estereotipo se profundiza aún más si es madre con hija, dado la creencia que las relaciones entre padres e hijos del mismo género son más difíciles que cuando estos son inversos.

Sin embargo, Alexia y Daniela nos cuentan que, en su caso, es todo lo contrario.



¿Desde cuándo trabajan con su mamá?

Daniela (25): Recién hace un año, no directamente en su área, pero sí en el mismo edificio.

Alexia (27): ¡Hace 5 años! Increíble lo rápido que pasó el tiempo.



¿Cómo tomaron la decisión de trabajar en la empresa familiar?

Alexia: Creo que inconscientemente siempre supe que iba a trabajar en Yanbal. Desde chica me encantaba pasar los veranos en las fábricas de joyería y cosméticos envasando productos, armando los pedidos o contestando el teléfono como recepcionista. Conforme fui creciendo me fue gustando cada vez más el mundo de los productos de belleza, las idas a los laboratorios, reuniones de innovación, pruebas de nuevas fórmulas... Saliendo de la universidad la decisión fue bastante fácil – no pensé en otra opción.

Daniela: Yo en cambio, no estaba tan segura como Alexia. Apenas me gradué, tenía ganas de quedarme trabajando en un banco en Estados Unidos. Cuando le conté a mi mamá que estaba postulando a otros trabajos, me acuerdo clarísimo cuando me dijo: “Gorda, trabajar con nosotros es una linda oportunidad, así como una gran responsabilidad. Si no es lo que quieres dinos, y buscamos a alguien más. Pero si luego te arrepientes y vuelves en 5 o 10 años, capaz yo o tu abuelo ya no estemos para enseñarte todo lo que sabemos”. Eso me convenció.



¿Cómo es la dinámica de trabajo entre ustedes?

Alexia: No trabajamos juntas todos los días ya que trabajo en las oficinas de Miami. Sin embargo, no existe conversación (personal, en horarios fuera de oficina, fines de semana) en la que no entre el tema Yanbal, ¡somos apasionadas al 1000%! Aprovecho esas conversaciones para contarle como nos está yendo en EEUU, darle ideas para la corporación, la línea de productos, y más que nada, para pedirle consejos.

Daniela: Yo tampoco trabajo junto con ella todos los días. Cuando sí he tenido que ver cosas con ella, o presentarle algo, me ha sido súper fácil por la transparencia y confianza que hay en nuestra relación. Cuando estoy haciendo algo bien me lo dice, y cuando no, también. Pero siempre (o casi siempre jaja) con mucho cariño.



Lo difícil…

Daniela: He aprendido a no hablar tanto de trabajo en la casa, y tampoco a portarme en la oficina como lo haría en la casa. Creo que separar las dos cosas me fue difícil al inicio. En muchas comidas familiares hablábamos de trabajo y esto terminaba siendo agotador y también a veces en la oficina cruzaba las piernas encima de la silla, o usaba un lápiz para recogerme el cabello en una reunión con ella. Son cosas que normalmente haría en casa pero que no puedo hacerlas en la oficina.

Alexia: De acuerdo con Daniela, trabajando todas juntas lo más difícil es separar la vida personal de la profesional y evitar las conversaciones Yanbalistas cuando estamos fuera de la oficina. Otra de las cosas más difíciles es “ser la hija de la jefa”. Uno aprende a manejarlo con el tiempo pero lo más importante es traer resultados para probarse a uno mismo que no está ahí por quien es pero porque realmente tiene las habilidades.



Lo bueno...

Alexia: En primer lugar, tienes alguien que entiende al 100% que este no es un trabajo cualquiera, es un proyecto personal y puedes compartir ese sentido de responsabilidad con alguien. En segundo lugar, hoy en día uno pasa mucho tiempo en la oficina o viajando por trabajo – ¡nos vemos todo el tiempo! Mucho más de lo que nos veríamos si trabajara en cualquier otra compañía. Por último, tengo la oportunidad de aportar más y ser escuchada. ¡De ser parte de proyectos que me encantan! Y de aprender de primerísima mano de “la jefa”.

Daniela: Opino lo mismo que mi hermana :)

En resumen, podemos ver que trabajar con la familia definitivamente no siempre es lo peor. En muchos casos, como este, es una linda experiencia que permite a las distintas generaciones compartir, conocerse más, intercambiar ideas y a la vez tomar nuevos retos juntas.