Estilo de vida

Cómo ser mamá y empresaria sin morir en el intento


Tips y consejos de Ariana Santillana para ser exitosa.



De chica aprendí por mis padres a ser constante y luchar por lo que realmente disfrutaba hacer. Encontrar mi camino no fue fácil.

Crecí rodeada de inspiración e investigando y curioseando todo lo necesario para encontrar lo que me hiciera realmente feliz.



El emprendimiento no fue parte de mi plan inicial, pero creo que estaba escrito en mi destino. Luego de estudiar en Nueva York tuve que enfrentar problemas familiares personales, lo que me llevó a pasar más tiempo en casa, finalmente se convirtió en el desencadenante que me permitió, sin querer, dedicarme a crear.

En un abrir y cerrar de ojos la sala de mi casa se convirtió en un mercado de joyería; ¡las clientas hacían cola para poder ingresar a comprar mis accesorios! Así comenzó la aventura…

Con muchas ganas y entusiasmo establecí un equipo de trabajo y a tracé ciertas metas. Poco a poco y sin darme cuenta mi firma homónima se fue construyendo. ¿Cómo lo logré? No lo vi como un trabajo, lo sentí como una pasión, y cinco años más tarde sigo creciendo y aceptando los retos que trae el día a día.



Mientras estaba zambullida en esta aventura llegó mi hija. Confieso que meses antes de dar a luz pensé que me tomaría una pausa de pocos meses, ¡qué equivocada estaba! Nunca paré y aún así, no le dedico el tiempo que le dedicaba a mi marca antes, pero he aprendido a manejar ambas cosas al mismo tiempo sin que esto signifique dejar una de lado.





A pesar de exprimir mis días, nunca dejé de preocuparme por mí misma y cuidarme. Para mí, el maquillaje genera un sentimiento de bienestar; es importante cuidar la piel con una rutina diaria, que yo acompaño con unos labios pintados. La gama que encuentro en Unique es amplia, y creo que cada color transmite algo distinto. Mis favoritos son los rojos, que siempre transmiten fuerza: unos labios bien pintados y una buena máscara de pestañas pueden resaltar nuestros mejores rasgos y transmitir lo más bonito de nuestra personalidad.



Si bien ser madre me llena el corazón por completo (y el tiempo también), mi trabajo -y proyecto personal- termina de completarme como persona.

La maternidad ha despertado varias cosas que completan mi versión anterior. Vale la pena cada paso que doy, cada impulso que tomo, cada reto que me propongo, cada fracaso y cada esfuerzo porque son el mejor ejemplo que puedo darle a mi hija: salir adelante disfrutando de mi vida personal y profesional.